Este domingo 28 será, sin duda, el día del gran duelo entre dos titanes con dos estilos y un solo maillot arcoíris en juego.
El ciclismo mundial se prepara para una cita histórica, porque por primera vez en más de un siglo, el Campeonato Mundial de Ruta se disputa en África. Kigali, capital de Ruanda, se convierte en el epicentro del pelotón internacional que en la semana del 21 al 28 de septiembre buscará igualar con talento la cita histórica.
Un recorrido para escaladores de raza
Como hemos visto, el trazado de Kigali no perdona. Son 267,5 kilómetros con más de 5.400 metros de desnivel positivo, un auténtico rompe piernas que combina repechos explosivos con tramos adoquinados y la altitud propia de la ciudad, ubicada a 1.400 msnm.
Las fases de Kigali Golf (800 m al 8,1%) y Kimihurura (1,3 dm empedrados al 6.1%) parecen repetirse más de lo que quisieran los ciclistas, mientras que el Monte Kigali con sus 6 km al 6,9% promete ser el punto de inflexión porque se ubica a 100 km de la meta.
En esta ocasión parece que no habrá lugar para los velocistas ni para los que se suelen esconder en el pelotón, sino para los verdaderos escaladores con piernas de motor diésel, cabeza y coraje.
El arcoíris que parece escaparse de su dueño
Tadej Pogaçar llega como vigente campeón del mundo y mucha hambre de repetir la hazaña. El esloveno ha firmado una temporada de ensueño, con cuarto Tour de Francia, victorias en el Dauphiné, Lieja-Bastoña-Lieja y el Tour de Flandes. Su palmarés ya parece el de un corredor retirado, pero a sus 28 años sigue pedaleando con la ambición de un debutante.
Sin embargo, tras una contrarreloj decepcionante en Kigali donde terminó cuarto a más de dos minutos de Evenepoel, Pogaçar ha dicho que buscará la revancha: “Tengo altas expectativas y apunto a lo mejor”.
Su adaptación al clima, la altitud y el ambiente ruandés ha sido muy buena, y con refuerzos de lujo en su equipo UAE Emirates como Isaac del Toro, Pavel Sivakov y Juan Ayuso, todos con posibilidades fuertes y capacidades más que demostradas de terminar la carrera, se antoja un final espectacular.
Este recorrido le favorece porque sabe sufrir, pero también atacar de lejos y rematar en repechos. Si le alcanzan las piernas, tiene opciones de repetir la hazaña.
Un tricampeón que quiere más
Pero Remco Evenepoel no está listo para dejar todo a la suerte. El belga viene de ganar su tercer título mundial de contrarreloj con una exhibición brutal que detuvo el crono en 49:46 minutos durante los 40,6 km en Kigali, dejando atrás a Pogaçar, Jay Vine e Ilan Van Wilder.
La ambición de Remco no se conforma con ser sólo “el rey del crono”, sino que la motivación por el recorrido, aunque no es su fuerte, le permite explotar su gran potencia en los repechos, junto con su gran capacidad para mantener ritmos altos durante horas. Todo esto le han convertido en un candidato muy serio que tiene la confianza sin la presión porque ya tiene su oro, por lo que ahora corre con libertad.
A pesar de que no está Van Aert en el equipo belga, cuenta con sólidos corredores para poder controlar la carrera y lanzar a Remco en el momento justo. Si se da la opción de un ataque lejano, sin duda él estará allí. Y si hay un sprint reducido, también. Su versatilidad ha demostrado ser una de sus principales armas.
¿Duelo definido o un final con sorpresas?
Si, todo apunta a que Pogaçar y Evenepoel se disputarán el título, pero el Mundial siempre guarda sorpresas. Primož Roglič, Richard Carapaz, Tom Pidcock, Juan Ayuso e Isaac del Toro son nombres que pueden romper el guion, porque el recorrido invita a que se ejecuten ataques lejanos, emboscadas y se den alianzas inesperadas.
¿Tendremos un duelo directo en el Monte Kigali? ¿Un ataque suicida a 50 km de meta? ¿Un sprint en grupo reducido? Bueno, todo es posible en Kigali, donde el calor, la altitud y el público africano prometen ser testigos de historia pura llena de emoción.
Este Mundial ya no es sólo una carrera, sino una demostración de que el ciclismo en su forma más pura también es salvaje, y auténtico. Con el escenario inédito, duro y espectacular que ofrece Kigali, los líderes darán todo lo que tengan para conseguir el maillot arcoíris, mientras que los demás tratarán de estar ahí por si el destino tiene un final distinto que cierre con broche de oro un evento donde el que gane, hará que también gane el ciclismo.

















